Prólogos

Iago Aspas Juncal

Voy a cumplir 30 años y ya podría haber invertido en infinidad de negocios. He tenido ofertas que van desde hostelería, inmobiliaria, nuevas tecnologías, exposiciones itinerantes, hasta gasolineras o empresas de conciertos. Siempre he sentido que las personas que me han ofrecido estas oportunidades se me han acercado con una actitud honesta. Ellos creían que era una buena inversión tanto para ellos como para mí. Cuando te presentan una oportunidad de negocio, todo son buenas perspectivas y grandes números. Parece que, o se realiza en ese momento o se pierde la ocasión.

Recuerdo una propuesta de inversión que me parecía fantástica. Debía aportar aproximadamente 300.000 euros en un contrato para un concierto, que, al cabo de unos meses, me devolvía la aportación y me producía una rentabilidad impresionante. Casi por casualidad salió el tema en una conversación con mis asesores y les planteé la operación. Rápidamente tomaron el asunto con mucha seriedad.

Hablaron con los promotores, analizaron los números, las responsabilidades que asumía y las posibilidades de éxito. Fueron categóricos, invertir ahí en la forma planteada tenía un punto de locura. Los números del plan de negocio carecían de rigor, y por tanto, la rentabilidad se desplomaba, existiendo una alta probabilidad de perder lo invertido. Finalmente, tomé la decisión de no invertir.

Sin embargo, la experiencia me sirvió para darme cuenta de lo fácil que puede llegar a ser perder cantidades importantes de dinero. Desde ese día me propuse no tomar decisiones de ese tipo sin consultarlo antes con “los hombres grises”, mis asesores. He oído de compañeros de profesión comprometerse con una inversión tras una comida o una cena y les ha costado caro.

Me encanta el fútbol. Es la forma con la que me gano la vida y mi gran pasión. Soy consciente de que se mueven grandes cantidades de dinero y que los deportistas, debido a la juventud, no tenemos por qué estar preparados para conocer todos los detalles del mundo jurídico y empresarial .Hay momentos de cierta soledad a la hora de llegar a tomar las decisiones. Es por ello que proyectos como el que representa este libro son de gran ayuda. De una forma sencilla y clara, PKF ATTEST ha descrito situaciones cotidianas y problemas reales a los que nos enfrentamos a lo largo de esta maravillosa aventura que es el deporte de élite.

Libro imprescindible para leerlo con tranquilidad por todas las personas que rodean a un deportista profesional, pero sobre todo imprescindible para leerlo por parte del propio deportista. Agradezco de veras haber podido aportar mi granito de arena para este proyecto. Estoy seguro que a más de uno le ayudará a no caer en “errores perfectamente evitables”

Iago Aspas Juncal

Alvaro Dominguez Soto

A mis 28 años he tenido que tomar la decisión más difícil de mi vida profesional. Por un lado, tenía la posibilidad de firmar un gran contrato deportivo y por otro, estaba la opción de dejar de jugar al deporte que tantas alegrías me ha dado. Si optaba por forzar mi cuerpo y continuar jugando profesionalmente al fútbol, tenía probabilidades de sufrir daños físicos de muy difícil o imposible reparación. Aunque lo medité durante mucho tiempo, decidí seguir el criterio médico, teniendo muy claro que no podía arriesgar mi salud hasta esos límites, ya que el riesgo que corría era demasiado alto.

El hacer caso del criterio médico hasta el punto de tomar la determinación de dejar mi carrera profesional es un ejemplo de una de las máximas que he intentado seguir a lo largo de mi vida: tomar las decisiones yo mismo, pero siempre contando con las personas que se encuentran a mi alrededor. A lo largo de mi carrera, he procurado meditar muy bien las cosas antes de actuar de una manera u otra. Ante cualquier asunto que no comprendiese, intentaba siempre preguntar hasta que lo entendía.

No hay nada que, con interés y esfuerzo, no se pueda llegar a conocer. Si he tenido dudas sobre un contrato deportivo, lo he consultado con un experto en el tema para saber su opinión. Si la duda era sobre el tratamiento fiscal de un cambio de residencia, se lo he preguntado a mi asesor fiscal. Y si la cuestión era sobre asuntos deportivos, lo he comentado con mis compañeros y amigos. Y, siempre, he tenido presente la figura de mis padres, los cuales me han ayudado mucho a la hora de tomar decisiones. 

Lo que quiero decir es que, aunque haya tomado mis propias decisiones, siempre he consultado primero a alguien cercano en quien pudiera confiar técnica y humanamente. Cuando empecé mi carrera, compañeros de mayor edad me aconsejaban deportivamente. Desde que tuve que tomar las riendas de mi situación patrimonial, consulto siempre a mis asesores financieros, jurídicos o fiscales antes de realizar cualquier actuación. Y no hace falta decir que tanto mis padres como el resto de mi familia, siempre han estado ahí para ayudarme y aconsejarme lo mejor posible.

En el pasado, hemos optado por las mejores “economías de opción” fiscales, pero siempre respetando escrupulosamente la normativa tributaria. Hacienda es claramente beligerante con estructuras complejas y tributaciones en territorios offshore y el responsable último es siempre el propio deportista. Libros como éste aportan una serie de pautas que creo debemos tener interiorizadas todos en nuestra cabeza. Está hecho para deportistas profesionales y para cualquier persona que quiera cuidar su patrimonio. Espero sinceramente que pueda ayudar a muchos compañeros de profesión.

Alvaro Dominguez Soto

La guía definitiva para gestionar con cabeza tu patrimonio

Una guía sencilla que contiene información, reflexiones, experiencias y consejos que, pese a parecer elementales, generan continuamente quebrantos en el patrimonio de muchos deportistas.

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